El Grupo de Inestabilidad Genómica que dirige el investigador Óscar Fernández-Capetillo en el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas  (CNIO)  ha conseguido  obtener  por  primera vez  una  fotografía panorámica  de  las  proteínas  que  participan  en  elproceso de división del ADN humano, también llamado replicación.

El artículo de investigación, que se publica hoy en la  revista Cell Reports,es el  resultado  de  un  trabajo  de  colaboración en el  que  han  participado otros grupos del CNIO, como la Unidad de Proteómica, liderada por Javier Muñoz, o el Grupo de Replicación de ADN, liderado por Juan Méndez.

La  replicación  del  ADN  es  el  proceso  químico  en  el  que  se  sustenta  la división celular, además de uno de los mecanismos biológicos sobre el que
intervienen  la  mayoría  de  los  agentes  quimioterápicos  para  destruir células tumorales. asta la fecha, se tenía una idea aproximada de cuáles eran las proteínas involucradas en el proceso de replicación, derivada de múltiples estudios moleculares independientes realizados en las últimas décadas. 

FernándezCapetillo explica: “Intuíamos que podrían ser varias decenas de proteínas las  que  controlan  este  proceso  de  forma  minuciosa,  asegurando  la correcta duplicación de nuestro genoma como paso indispensable y previo a la división celular”.

Gracias al  desarrollo  de  una  nueva  tecnología  que  permite aislar el  ADN recién  sintetizado,  sumada  a  sofisticadas  herramientas  de  detección
proteómica  (técnica  iPOND-MS),  los  investigadores  del  CNIO  han  sido capaces  de  dibujar  por  primera  vez  con  precisión  y  en  un  solo
experimento la maquinaria de replicación. 

Estos resultados representan la primera caracterización proteómica del replisoma.

Según  los  autores,  las  proteínas  identificadas  tienen  actividades  muy distintas: abren la doble hélice de ADN, lo copian, lo pegan, lo reparan si
es  necesario,  lo modifican  de  diversas maneras, etc.  Fernández-Capetillo apunta:  “En  definitiva,  todas  son  necesarias  para  asegurar  una  correcta
duplicación del ADN y evitar así aberraciones en el material genético, que son la base de los tumores”.