Concepto

El cáncer de colon consiste en una enfermedad en la que las células cancerosas  se localizan en la porción intermedia y más larga del intestino grueso.

 Este tipo de cáncer es muy común a nivel mundial, pero también es muy fácil a la hora de detectarlo. El mismo también tiene unas estadísticas muy altas de sanación.   El colon, es la parte que esta al final del intestino grueso, aquí se almacenan las heces antes de ser expulsadas al exterior a través del recto. Al hacer este trabajo, acumula sustancias de desecho, por este motivo un lugar óptimo para la aparición de células cancerosas.

Factores de Riesgo

  • Tiene más de 60 años.
  • Consume una alimentación rica en carnes rojas o procesadas.
  • Tiene pólipos colorrectales.
  • Tiene enfermedad intestinal inflamatoria (enfermedad de Crohn o colitis ulcerativa).
  • Tiene antecedentes familiares de cáncer de colon.
  • Tiene una vida sedentaria
  • Padece de obesidad
  • Es fumador

Síntomas

Muchos casos de cáncer de colon no presentan síntomas, y tienen un proceso de formación y evolución bastante largo. Comienza cuando se forman pólipos benignos, cuando ya la enfermedad avanza el paciente suele mostrar los siguientes síntomas: 

  • Estreñimiento u otros cambios en las deposiciones.
  • Diarrea o sensación de tener el vientre lleno.
  • Sangre en las heces.
  • Cambios en la consistencia de las heces.
  • Dolor o molestia abdominal.
  • Pérdida de peso sin causa aparente.
  • Pérdida del apetito.
  • Cansancio constante.
  • Vómitos.

Prevención

Pruebas y exámenes

Con los exámenes apropiados, el cáncer de colon se puede detectar antes de que los síntomas se presenten. Éste es el momento cuando es más curable.

Su médico le recomendará hacerse un examen físico, este examen rara vez muestra algún problema, por lo que también es recomendable un examen rectal, el cual puede revelar la presencia de una masa en pacientes con cáncer rectal pero no cáncer de colon.

También se puede hacer un examen de sangre oculta en las heces, el cual suele detectar pequeñas cantidades de sangre en las heces (podría ser un inicio de cáncer de colon).

Colonoscopia

Diagnósticos

El cáncer de colon tiene unas expectativas muy positivas si se detecta precozmente. El médico informa a la persona afectada sobre el estado de la enfermedad, su tratamiento, los efectos secundarios del mismo y dónde encontrar asociaciones de apoyo. Para detectar un cáncer de colon se utilizan varias técnicas, como las que se describen a continuación:

  • Tacto rectal. Es una exploración física que el médico realiza introduciendo un dedo en el ano para detectar anomalías en la parte inferior del aparato digestivo, como, por ejemplo, sangre, bultos anormales o si el paciente siente dolor.
  • Sigmoidoscopia. Es una exploración que consiste en introducir por el ano un tubo que transmite luz e imagen, y que se llama endoscopio. Con él se puede examinar el recto y la parte final del colon (unos 60 cm), y detectar algunos de los pólipos que pudiera haber allí.
  • Colonoscopia. Es una exploración similar a la sigmoidoscopia, pero el tubo utilizado es más largo y permite recorrer todo el colon. Facilita la toma de muestras de tejido (biopsia) en áreas en las que se sospecha que pudiera haber algún tumor, y después se realiza un estudio con un microscópico. Normalmente se realiza con anestesia y el riesgo de que surjan complicaciones es muy bajo.
  • Estudio genético. Si existen antecedentes familiares o se sospecha de la posibilidad de un cáncer hereditario, es aconsejable realizar un estudio genético para detectar anomalías. En caso de existir alteraciones genéticas en la familia, se deben iniciar las exploraciones de colon y recto a una edad temprana (20 años) y continuarlas periódicamente.
  • Prueba de sangre oculta en heces (SOH). También se la conoce con sus siglas en inglés: FOBT, y consiste en una prueba para detectar sangre en las heces. Se ha demostrado que esta prueba reduce la probabilidad de muerte por cáncer de colon.
  • Enema de bario con doble contraste. Consiste en una serie de radiografías del colon y el recto que se toman después de que al paciente se le haya aplicado un enema (lavativa) con una solución blanca calcárea que contiene bario para mostrar radiológicamente con detalle el colon y el recto.

Tratamientos

Entre los tratamientos que se siguen comúnmente están: la cirugía o extirpación de la zona afectada, la radioterapia o aplicación de rayos de alta energía con la finalidad de destruir las células malignas, la quimioterapia o administración de fármacos que destruyen las células cancerosas y la inmunoterapia o estimulación del propio sistema defensivo del paciente para que sea éste el que elimine las células dañinas. Aunque estos tratamientos no deberían acarrear graves trastornos, ninguno de ellos está exento de efectos secundarios, que pueden ser más o menos graves según el paciente.

  • Cirugía: Mediante una operación en quirófano, se extrae la parte afectada por el cáncer. Se practica en todas las etapas de extensión de la enfermedad, pero cuando se trata de tumores en fase inicial se puede extraer un pólipo mediante el colonoscopio para examinarlo. Según los resultados, se extirpará el cáncer y una parte circundante de tejido sano, y luego se limpian los ganglios de la zona. Otra posibilidad es realizar una apertura desde el colon hacia el exterior (colostomía), en cuyo caso la persona tendrá que usar una bolsa especial de uso externo donde se recogerán las heces. La colostomía puede ser transitoria o permanente.
  • Radioterapia. Consiste en aplicar rayos de alta energía sobre la zona afectada, con el fin de destruir las células cancerosas. Sólo afecta a la zona en tratamiento, y puede aplicarse antes de la cirugía (para reducir el tumor y poder extraerlo más fácilmente), o después de la cirugía (para terminar de destruir las células cancerosas que pudieran haber quedado).
  • Quimioterapia. Consiste en la administración de fármacos que destruyen las células cancerosas. Se realiza insertando un tubo en una vena (catéter), e inyectando los fármacos a través de un sistema de bombeo. Suele administrarse tras la operación quirúrgica.
  • Inmunoterapia. Consiste en estimular o restaurar las propias defensas inmunitarias del organismo. Para ello se emplean productos naturales o fabricados en el laboratorio.